viernes, 12 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Mi profesión es de Contador Público egresado del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), con una experiencia laboral en varias instituciones bancarias por 6 años, posteriormente ejerzo la profesión en mi despacho contable hasta el año 2000, que es cuando decido dedicar mayor tiempo a la docencia en el CBTIS 37 de Cd. Obregón Sonora (1976 a la fecha) y en el ITSON (1989 a la fecha).

Me inicio como maestro en 1976 en el CBTIS 37 por invitación de uno de mis maestros para cubrir una materia de Sistemas de Registro Contable; ya que en ese tiempo mi trabajo en el banco estaba muy relacionado con esa materia.

Mis primeros grupos estaban conformados por alumnos casi de mi edad, otros un poco mayores y en ocasiones, en clase me hacían comentarios de joven a joven (la carrilla), con esto me ponía muy nervioso e inseguro, pero con el tiempo la edad paso a ser un elemento a mi favor para lograr mayor comunicación y seguridad en mí clase, convivencia agradable en el grupo y sobre todo a “saborear mi quehacer docente”.

Nunca estuvo en mis planes el dedicarme a la docencia, pero hoy después de casi 32 años de servicio, pienso que haber aceptado el ser maestro de educación media superior a sido el mayor acierto de toda mi vida; me gusta creerme que soy maestro de vocación por el hecho de estar disfrutando y con mucho entusiasmo de la relación con los jóvenes y el tratar de ayudarlos en sus proyectos de vida; no sé si en mi carrera bancaria o como Contador Público me hubiera ido tan bien, ¡Solo dios!.

Grande es la satisfacción de estar contribuyendo a formar personas capaces de destacar en sus diversas labores en las empresas, de reconocido prestigio en la sociedad, de sacar adelante a sus familias y también que me saluden y recuerden con mucho afecto y respeto.

Me preocupa que en ocasiones no pueda apoyar a mis alumnos suficientemente a lograr sus metas; por el tiempo, por no entender lo que buscan o preguntan o por no evaluar sus actividades adecuadamente.

Recuerdo con mucho cariño que algunos de mis alumnos, en la clase se hayan dirigido a mí como “papá” y no como maestro, para aclararles alguna duda.

“La labor del maestro es como la del padre; se aprende muy bien sobre la marcha; pero solo si se disfruta al hacerlo”.

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